28/11/2016

Los 5 Símbolos del Camino

Las Flechas amarillas: ¬°Qu√© importantes son! Nos indicant la direcci√≥n del Camino y de no ser por ellas, a veces no sabr√≠amos a d√≥nde ir. Al encontrarlas, recuperamos la confianza de saber que vamos en la direcci√≥n correcta. ¬ŅC√≥mo te has sentido cuando en alg√ļn momento del Camino parec√≠a no haber flechas? Qu√© bien que en el Camino alguien pint√≥ las flechas amarillas! Y resulta que nuestra vida es un Camino. En muchas ocasiones nos sentimos perdidos y nos frustramos al no encontrar direcci√≥n, ni referencias que nos den seguridad. ¬ŅQu√© flechas sigues? A qui√©n o qu√© miras para encontrar orientaci√≥n?

La Mochila: Cuando estabas en casa no perec√≠a importar si pon√≠as pocas o muchas cosas en la mochila, pero ahora que tienes que cargar con ella‚Ķ Andando te das cuenta de lo que pesan las cosas y de cu√°ntas de ellas podr√≠as prescindir. En el Camino de la vida, todos llevamos tambi√©n una mochila. Sin darnos cuenta, a veces vamos a√Īadiendo cosas y carg√°ndola m√°s de la cuenta. Pero llega un momento en que tanto peso te impide avanzar. ¬ŅQu√© es lo que cargas innecesariamente en tu mochila? ¬ŅQu√© puedes sacar de tu mochila hoy mismo para hacer m√°s ligero tu viaje?

La Tirita: Ampollas, heridas, rasgu√Īos, torceduras‚Ķ ¬°C√≥mo duelen! Nadie escapa del dolor en el Camino. Tarde o temprano el cuerpo se resiente. Entonces, quiz√°s sea necesario modificar el ritmo o incluso parar. Aunque suene ingenuo, el Camino no ser√≠a el mismo sin el dolor. A trav√©s de √©l, nos damos cuenta lo que cuesta el Camino y al acabar cada etapa nos convertimos en personas un poco distintas a cuando empezamos. En el camino de la vida sucede algo parecido. A veces nos pasan cosas con las que tenemos que aprender a caminar. ¬ŅC√≥mo aprendes a caminar con lo que te hiere en la vida? ¬ŅSientes que tienes que curar de alguna herida que a√ļn arrastras?

El Bast√≥n: Todo peregrino necesita ayuda extra para continuar andando. Sobre todo cuando ya llevas bastantes kil√≥metros recorridos. El camino nos permite encontrar verdaderos compa√Īeros de viaje. Piensa en aquellas personas que te has encontrado por el camino, quienes te han apoyado cuando estabas cansado, o te han animado cuando quer√≠as abandonar. O quien sencillamente te ha ofrecido algo de conversaci√≥n durante el trayecto. Quiz√°s el Camino esconda grandes lecciones para la vida y √©sta sea una de ellas. ¬ŅQui√©nes son tus bastones en el camino de la vida? ¬ŅEres bast√≥n para alguien? ¬ŅNo ser√° que te conviertes en un aut√©ntico peregrino cuando asumes la misi√≥n de ayudar a los dem√°s a caminar?

LA Vieira: Antiguamente, todo aquel que llegaba a Santiago andando, recib√≠a un pergamino y una Vieira que colgaba sobre su capa o sombrero. Este s√≠mbolo representaba que durante el peregrinaje se hab√≠a producido un cambio en su vida y volv√≠a a casa siendo alguien distinto. Las conchas, si las miras desde arriba, parecen manos. Simbolizan las buenas obras de Jes√ļs para la humanidad. Quienes llevaban la concha deseaban identificarse con ese estilo de vida, una vida de servicio y amor al pr√≥jimo. ¬ŅQu√© cambios has experimentado en el Camino? ¬ŅVuelves a casa siendo igual a como saliste?¬ŅQu√© pasos debes dar para llegar a ser un aut√©ntico peregrino de la vida?

EL VERDADERO PEREGRINO

Se cuenta que en el siglo X vivi√≥ un hombre que dedic√≥ su vida a peregrinar. Camin√≥ durante miles de kil√≥metros hasta que finalmente, siendo ya anciano, sus piernas dijeron ¬ęhasta aqu√≠¬Ľ. Se retir√≥ a un monasterio escondido en las monta√Īas para recibir su bien merecido descanso.

El viejo hombre, aunque nunca persiguió tal objetivo, se ganó la reputación de ser uno de los hombres más sabios del mundo, o quizás el más sabio del mundo conocido. Como resultado, muchos peregrinos jóvenes de tierras lejanas comenzaron a venir a él en busca de consejo.

Un d√≠a, un joven peregrino lleg√≥ al monasterio. A pesar de su juventud, hab√≠a completado la mayor√≠a de los peregrinajes conocidos. Se acerc√≥ al anciano y le pregunt√≥: ¬ęMaestro, ¬Ņqu√© debo hacer para ser un verdadero peregrino?¬Ľ El hombre lo mir√≥ a los ojos y sinti√≥ compasi√≥n de √©l. ¬ęHijo m√≠o, si realmente quieres ser un aut√©ntico peregrino, regresa a tu casa con tu familia, con tus vecinos, con tus amigos y enemigos y esc√ļchales, s√≠rveles, perd√≥nales y √°males. De esa manera te convertir√°s en un verdadero peregrino.¬Ľ

Se cuenta que el j√≥ven tir√≥ su bast√≥n, se dio la vuelta y dej√≥ el lugar sin decir una palabra, profundamente entristecido. Sin duda habr√≠a sido capaz de caminar miles de kil√≥metros m√°s con una carga pesada sobre sus hombros; pero era incapaz de llevar a cabo la tarea que este hombre sabio le encomendaba.¬Ľ

(Historia inspirada en el encuentro de Jes√ļs con el joven rico)